Carta #1: Febrero – comienzos, mucha lluvia, rutinas amables… cafés.

Antes de nada bienvenidx. ¡Muchas gracias por haberte suscrito a mi newsletter! Me hace ilusión pensar que el último día del mes llegará un mail a tu bandeja de entrada avisándote de que la carta ya está lista. Así que ponte música bonita de fondo, un café calentito al lado y adelante… ¡a leer!

Me hubiese gustado –como buena maldita controladora del orden que soy– haber empezado con esto en enero, pero la vida, los tiempos, el correr a todas horas y por todos los rincones hizo que no tuviese preparado mucho material para poder hacer contenido de calidad que dejar por aquí. Sea como sea a veces hay cosas que se escapan de nuestras manos, pero aquí estoy en este momento, contándote un poco qué ha sido de mí durante este mes.


Comencé febrero con ganas. Normalmente es un mes que pasa bastante sin pena ni gloria en mi vida, lo más destacable de él para mí suele ser el Carnaval pero en mi caso lo vivo con ciertas limitaciones también (más adelante os cuento el motivo), así que pasé la página del calendario ilusionada por quitarme de encima enero, que se me hizo francamente eterno.

Nunca suelo marcarme objetivos que vayan en otra línea diferente a la del trabajo. A ver si me explico… en el día a día, en especial a nivel familiar, siento que por mucho que planee cosas la mayor parte del tiempo se van al garete, por lo que intento en ese ámbito ser más flexible y vivir un poco más «a lo loco», laboralmente sí que trato de ser mucho más constante y organizativa. Por las mañanas después de llevar a los niños al colegio es cuando más rápido tengo que ir para trabajar en todo lo pendiente (de las propias labores de casa) y de las mías en mi pequeño emprendimiento. Nunca pensé que dedicarme en serio a dibujar iba a ser posible, hay mucho esfuerzo detrás, es cierto, y durante mucho tiempo también muchas inseguridades, pero es que de verdad… ¡quién no lo pelea no lo gana! A veces pienso en si merece la pena al 100% todo el esfuerzo y el tiempo invertido, pero después me pasan cosas positivas como que me han dado el «sí» en algún lugar especial para mí y vuelvo a sentir que puedo llegar hasta la Luna si me lo propongo. Realmente no es fácil… y siempre hay muchas voces a mi alrededor que son críticas o que no me toman en serio. Honestamente me da bastante igual, soy consciente lo complejo que es para una mente que vive alejada del pensamiento creativo entender que existimos personas que lo que sabemos hacer y de lo que vivimos es de crear. Intento no juzgar a nadie porque creo que de este modo no me van a juzgar a mí, y no es cierto… las personas siempre tienen algo que decir y mucho sobre lo que opinar, pero bueno… somos simples humanos, está en nuestro ADN.

«La creatividad es contagiosa, pásala».

-Albert Einstein


Este mes empecé a preparar la colección (o stock, como queráis llamarlo), de una importante feria en la que voy a participar y que me hace mucha ilusión. Tengo un poco de sentimientos encontrados porque se mezcla el hecho de que disfruto creando fanarts y pudiendo explorar mi creatividad de diversas formas, pero tengo que dejar aparcados otros proyectos que son también muy interesantes. Está bien, quizá no es un original, una ilustración de un personaje que no exista ya, hay muchas opiniones encontradas respecto a los artistas que mayoritariamente trabajamos alrededor de la obra ya creada de alguien, pero creo que eso tampoco le resta valor a lo que hago. Trabajo mucho en innovar, crecer, tener ideas nuevas y además jugar retratando a personas del ámbito de la música o cine de Asia. ¡Me divierte tanto hacer esto!

Os muestro algunas ilustraciones que hice de Kim Taehyung. Estos trabajos en concreto los hice además de para tener en mi portfolio y que todo el mundo pueda avisarme de que quiere una, para entregar a una gran fan de este genial cantante:

Otra de las cosas que me caracteriza y de la que no me puedo desprender con facilidad pero siendo sincera tampoco quiero, es de este alma de fangirl que tengo que entre nosotros… creo que se intensifica con la edad. Por eso a veces cuando me preguntan sobre qué clase de gente se interesa por X trabajos, o se sorprenden de que se pueda mover a tantas personas con determinados temas que tienen que ver o bien con anime, con mangas, manwhas, kpop, kdramas… yo me limito a agradecer que así sea y a valorar el hecho de que me he encontrado muchísimos más clientes respetuosos y amables dentro de estos mundos que fuera. Pero no sólo clientes. Hablo de personas que en general tienen un mundo interior muy amplio y rico, y yo admiro mucho a la gente que es así, quiero y necesito que estén en mi vida -esas personas vitamina de las que todo el mundo habla-.

Pero sin irme por las ramas y enlazando un poco ambos temas… ¡febrero ha sido un mes muy agradable para una fangirl como yo! No lo contengo, mi alma necesita beber de Asia, de vídeos , MVs, photocards, lives antiguos de cantantes que hacen que mi alma vibre, lives actuales también… ¿sabéis lo que se siente cuando te llega una notificación de una aplicación que sólo conoces gracias al mundo del kpop que te avisa de que uno de los miembros del grupo de música que más feliz te ha hecho en todos los tiempos, está ahí, a las puertas de iniciar una gira? Pues ya os digo yo que el sentimiento es muy positivo. Este año yo lo he acogido con emoción porque en verano todos los miembros del grupo están libres de responsabilidades con el gobierno (¿se dice así?). Lo que quiero decir es que se han pasado un año y medio que ha sido muy largo haciendo el servicio militar obligatorio en Corea del Sur, ¡y ya no falta nada! *insertemos aquí un bailecito de la victoria para mí y para todas las personas que estamos en el fandom*.

No os pido que lo entendáis… supongo que es un poco extraño comprender que me hacen inmensamente feliz personas que están a muchísimos kilómetros de distancia, que no saben que existo y que jamás lo sabrán. Soy adulta, lo sé, pero ellos me han salvado de mucho -más que mi psicólogo, aunque creo que eso es fácil-. A veces lo único que necesito es tener una tarde libre, prepararme una merienda bonita y deliciosa, sentarme delante de mi ordenador y tener una especie de cita extraña y parasocial con mi ídolo mientras sonrío como una boba y arreglo de este modo mis problemas existenciales. ¡Yo qué sé! ¡Es liberador! Ahora que lo recuerdo, en más de una ocasión he dibujado este tipo de cosas que imagino:

Y ahora que también lo pienso… este mes actualicé las photocards de mi bolso -del bolso de Mary Poppins que llevo a todas partes-:

Titulé las fotos como mi: «30’s era«, se siente un poco así.


Estuve también estos días bastante metida en casa. Por norma general soy una persona a la que le cuesta salir al exterior, tampoco es que quiera ponerme aquí a contaros todos mis problemas porque menuda newsletter os dejaría, pero para que os hagáis una ligera idea… digamos que me cuesta sentirme cómoda fuera de mi zona de confort. No tengo nada así tan grave como agorafobia, pero sí estoy atravesando una etapa en mi trastorno de ansiedad generalizado bastante agotadora, no sé muy bien si la necesidad de manejar la ansiedad me llevó a querer tener el control de muchos aspectos de mi día a día (mi casa, rutinas, etc), y a su vez sentir mucha inseguridad y miedo cuando salgo fuera. La calle es terreno desconocido, incluso las cosas que hago todos los días y bueno… es complicado cuando eres adulta y además madre, quiero decir… tengo que salir, me fuerzo mucho por mis hijos porque ellos sí que no pasan sin su día de parque, paseos, actividades… lo merecen y necesitan y son mi pilar más fuerte para superarme en todo lo que pueda y más, pero a veces termino muy agotada, es como una sobrecarga sensorial muy grande que hace que me encuentre mal hasta físicamente. Intento encontrar vías o maneras de sobrellevarlo mejor y la música es una de ellas, una que además es muy liberadora -los cascos inalámbricos han sido un invento maravilloso-.

Hubo unos días durante el mes que lo de no salir era por razones más simples: llovía muchísimo. Vivo en Santiago de Compostela. ¡Espera… un momento! Acabo de ser consciente de que llevo escribiendo un montón de la newsletter y ni siquiera me he presentado. ¡Lo siento! He estado asumiendo todo el tiempo que si te has suscrito aquí es porque me conoces de mi trabajo artístico en REIHMATSU, pero supongo que nunca está de más hacer una pequeña intro. Si me lo permites…

Ok. Eso. ¡Espero que no sea tarde! Soy Andrea, ese es mi nombre real al menos, pero artísticamente y en redes se me conoce como Reih Matsu. Hace un tiempo firmaba como Rei Hino (soy tan básica que amo Sailor Moon y mi personaje favorito era Rei Hino, de ahí el nombre), pero luego asumí que no quería tener problemas de derechos de autor o algo así y que había que reconsiderar la evolución del nombre. Así que Rei pasó a ser Reih (con la «h» final del Hino) y Matsu por mi queridísima Ume Matsuzaka (un personaje de Shin Chan con el que me siento tan… no es identificada y a la vez sí, es difícil explicarlo… son sus vibras… es maravillosa).

El caso es que vivo en Santiago de Compostela, aunque soy de A Coruña (mi bonita ciudad de cristal) y… en Santiago llueve mucho. Pero mucho, muchísimo, puedo decir sin exagerar que la mayor parte de veces que durante este mes no salí al exterior fue más por culpa del tiempo que por culpa de la ansiedad.

Lo de estar en casa ayuda a tener que recurrir de ingenio. Para mí es fácil, si soy sincera me cuesta comprender a la gente que se aburre. ¡Hay tantas cosas que se pueden hacer! No tengo tiempo de aburrirme, porque cuando paro siempre se me ocurre algo que hacer… realmente no sé estar quieta. Así que además de muchas actividades en familia y manualidades divertidas (las paredes de mi casa son muy originales), volví a leer de manera activa.

Me encanta leer, siempre me ha gustado muchísimo. Tengo muchos libros en casa y además soy de las que es capaz de estar horas de librería en librería y siempre salgo con algo, sobre todo cuando me adentro en alguna que tiene libros de segunda mano. Pero el trabajo, la maternidad, la vida en general… hacen que no tenga el tiempo suficiente para hacerlo. No es una excusa, os prometo que es la verdad, y eso me frustró muchísimo durante un tiempo. Hace años era de las que apuntaba todos los libros que era capaz de leer durante un mes y al lado les ponía una puntuación del 1 al 5, en aquel entonces leía de todo. Y de todo es de todo. Desde Austen hasta el Marqués de Sade (no exagero). Creo que mis libros favoritos son con gran probabilidad Marina de Carlos Ruíz Zafón. La sombra del viento también de él, La tabla esmeralda de Carla Montero, muchos libros de Wayne W. Dyer, también me gusta Paulo Coelho (no renegaré de él jamás, creo que escribe cosas hermosas), disfruté mucho de Jane Eyre de Charlotte Brontë, también de Suite Francesa… ¡y yo qué sé! También tuve y tengo de vez en cuando mi etapa de lectura romántica/erótica, y además es que me parece genial este género, no soporto a la gente que se va de culta o no sé muy bien de qué y lo critica como si fuese una clase de sacrilegio. Oye, está bien leer sobre sexo y sobre relaciones cargadas de redflags que son puramente ficticias. Es un libro, nada más. La gente quiere leer cosas que le entretengan, y creo que este género ha acercado a muchas personas a la lectura, eso siempre es positivo. De hecho este mes también fue el cumpleaños de una muy buena amiga (sí, Mari, va por ti, espero que te suscribieses a mi newsletter también). Bueno, no… su cumpleaños realmente fue el 29 de enero, pero no pude verla hasta el fin de semana posterior a San Valentín. Ahí decidí regalarle un libro de estos que está bien cargado de escenas X. Las últimas noticias que tengo es que está terminando de leerlo, por lo que… punto para mí porque ella misma se quejaba de que no era capaz de engancharse a la lectura.

Sé que no es indispensable leer, te puede gustar o no, pero sí creo que es la mejor herramienta para ejercitar la mente. O al menos una de las mejores. ¡Y por cierto! ¡También quiero normalizar lo de hacerle regalos a tus amigas por San Valentín! (por mucho que tengan marido y tú también lo tengas).

El caso es que he vuelto a leer de manera activa y el plan es este: le dedico un rato en cuanto me meto en cama. Tengo la costumbre de tomarme una infusión una vez me acuesto. El panorama es que los niños están dormidos, el ambiente es relajado y mis muchos cojines detrás de mí ayudan a que me quede ahí en una postura súper agradable para dedicarme un momento. Antes mientras tanto me ponía a mirar el móvil, ¡cuánto tiempo perdía yo ojeando tiktoks o reels! Sustituir eso por «La fuerza del espíritu, de Wayne W. Dyer» ha sido un buen cambio.

Últimamente me gusta leer este tipo de cosas. Para mí progresar es una necesidad, soy consciente de las limitaciones que tengo y de las enormes cagadas que cometo, quiero aprender, quiero superarme, quiero ser capaz de ver el mundo de diferentes formas, de ser más consciente de lo que me rodea. Y sé que puedo, cada día aprendo algo, y además es que quiero aprender cada día de lo que tengo cerca y de los demás. De hecho estoy haciendo el ejercicio de cada noche escribir tres cosas que me han gustado de ese día, y ahora también tres cosas que he aprendido de alguna persona (y no necesariamente tiene que ser de una persona cercana o conocida).

«Hay que saber mucho para comprender que todas las cosas, sucesos, encuentros y circunstancias sirven de ayuda».

– A Course in Miracles.


Por otro lado y ya que antes lo he mencionado, este mes también se ha caracterizado por ser San Valentín. Ok. Estoy casada, tengo compañía para celebrar otra de las fechas más comerciales del año. El problema es que el día previo a San Valentín es el cumpleaños de senpai (llamaremos así a mi marido para de alguna manera seguir resguardando su privacidad). Parece que cuando digo eso es como si fuese alguien famoso, y no, claro que no, pero odia las redes sociales, creo que es una de las pocas personas que conozco que no plantea ni por asomo hacerse un perfil en ninguna de las múltiples que existen.

Este año no hicimos nada demasiado especial y eso es una espinita clavada. Hemos pasado un montón de momentos duros para una pareja en el último año, remando juntos, capeando tormentas, y caminando hacia delante. Llevo muchos años junto a él. 13 ya. Antes me daba miedo ver cómo iba el amor cambiando… ahora agradezco que sea así. Creo que si las responsabilidades que tenemos ahora las hubiésemos tenido a los 3 años de relación, todo se hubiese ido al traste. Somos mucho más conscientes de todo, más maduros entre ambos, más sinceros… yo creo que ese es el verdadero amor. Sólo me da pena no tener tiempo para poder escaparnos de vez en cuando y recordar que también seguimos siendo un hombre y una mujer que necesitan encontrarse más a menudo. Tenemos dos hijos preciosos, un niño y una niña, las necesidades de cada uno de ellos implican mucho trabajo, preocupaciones, también enormes alegrías que llegan de aquí a Plutón… Intentaré que el próximo mes podamos dedicarnos al menos un fin de semana para los dos, ¡espero poder hablar de eso en la próxima newsletter! Porque siendo sincera y ahora que lo pienso… febrero fue intenso, no hemos parado. Y honestamente tiene 28 días, es un mes un poco más corto pero… ¿qué diferencia 28 de 30 o 31?


Tampoco penséis que tengo muchísimo más que contar. Soy una chica con gustos sencillos… sin grandes pretensiones. Me conformo con un día tranquilo, un café delicioso, una lectura que me guste (y eso incluye enormes dosis de yaoi, que no lo había mencionado antes) y también un pastel rico y bonito. ¡Dios mío! ¡Adoro ir a cafeterías bonitas con colores pastel y tartas con formas que enamoran! La pena es que no salga más de casa… tengo que hacerlo. También tengo pendiente conocer a más gente en Santiago con la que hacer tribu y que también respete y entienda mis tiempos y circunstancias (primero siempre son mis hijos y mi tiempo es quizá más limitado). Disfruto mucho de las compañías agradables con las que poder sentirme yo misma y hablar hasta del Big Bang. Tengo pendiente apuntarme en junio a la Escuela de Idiomas, sé que va a ser una manera de también sentirme más activa y obligarme a salir de casa, además he decidido que quiero aprender japonés. Sí, no penséis que estoy loca. En realidad lo que me gustaría es aprender coreano, pero en la Escuela de Idiomas no hay coreano y creo que lo que más me llena aparte de esa lengua es el japonés -idioma imposible con 3 alfabetos diferentes-. Realmente no lo hago para aprender del todo… lo tomo con calma, creo que es un sitio en el que puedo conocer a personas afines a mí. También he pensado apuntarme a alguna actividad relacionada con el crochet o el tufting, ambas cosas me gustan mucho, pero tiene que ser algo que de nuevo se adapte a mis horarios, no interfiera con «la Andrea madre» que soy, y tampoco sea demasiado caro (no tengo aún el poder adquisitivo del dueño de Zara).

¡Os informaré!


Antes de despedir la newsletter de este mes quiero compartir algún vídeo que ha sido muy inspirador para mí estos días. Me está gustando mucho ver a estas youtubers y las suelo poner de fondo en momentos en los que siento que es buena idea abrir la cinta de correr y ponerme a mover las piernas. Parece una tontería pero estas mujeres tienen unas vibras tan calmadas y comparten unas formas de pensar tan «slow» que… ¡ay! ¡Quiero parecerme un poquito más a ellas! ¿Qué hay que hacer? Supongo que probablemente no nacer española.

Tiene subtítulos automáticos en español, así que no os preocupéis por eso.
Adoro a Mamiko. Me inspira muchas cosas, ella en si, la relación con su marido y sus gatos, su creatividad… además todas sus recetas tienen una pinta deliciosa, la manera que tiene de proyectar la vida… ¡y encima sus vídeos siempre duran alrededor de 30 minutos!

Prefiero no alargar mucho más la newsletter. Me siento muy bien de haber cumplido mi palabra y haberla escrito, os prometo que cada mes que pase la iré mejorando y aportando cosas nuevas. Tengo el problema de que siempre suelo dejar todo un poco para el último momento y después siempre me pilla el toro.

Antes de terminar y tal y como suelo hacer, os dejo aquí mis redes sociales y también mi página, donde también escribo post (no con tanta asiduidad como me gustaría) pero… ¡los escribo!

https://www.instagram.com/reihmatsu/
https://www.threads.net/@reihmatsu
https://reihmatsu.com/

Y ahora sí. Muchas gracias por haberte suscrito a esta humilde newsletter. Espero que hayas disfrutado leyéndola y que de alguna manera te hayas acercado más a mí, a veces se me da mal darme a conocer y abrirme de un modo diferente a como lo hago cuando escribo. Espero tener cosas quizá más… ¿aventureras? que contarte en Marzo. Y espero que para ti Febrero fuese un mes amable. Me gusta eso, lo de meses amables y días amables.

Saranghae.

Reih.

Una respuesta a “Carta #1: Febrero – comienzos, mucha lluvia, rutinas amables… cafés.”

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